El abuso sexual es definido como cualquier
actividad sexual entre dos o más personas sin consentimiento de una persona. El
abuso sexual puede producirse entre adultos, de un adulto a un menor -abuso sexual infantil- o incluso entre
menores.1
Como actividad
sexual se incluye:
Cualquier tipo de penetración de órganos
genitales en contra de la voluntad, o
aprovechando la incapacidad de un menor para comprender ciertos actos. También
se incluye el inducir u obligar a tocar los órganos genitales del abusador.
Cualquier acción que incite al menor a escuchar o presenciar
contenido sexual impropio (observar al adulto desnudo o mientras mantiene relaciones
sexuales con otras personas, ver material pornográfico o
asistir a conversaciones de contenido sexual, por ejemplo).
Tipos de abuso sexual
La violación, que es considerada delito sin
importar el sexo de la víctima, y el estupro. Estupro:
La diferencia entre abuso sexual infantil y estupro radica en que en el primero
son menores de edad que aún no tienen conciencia de en que consiste el acto
sexual y en el estupro son menores de 18 años y mayores de 12 en el cuál el
sujeto activo obtiene el consentimiento de su víctima por medio del engaño y la
seducción, en este delito es fundamental que la víctima no pase de 18 años.
Sujetos:
Activo: Hombre mayor de edad que realiza el engaño.
Pasivo: Mujer que tenga más de 12 años de edad y menos de
18.
Por su duración: Es un delito instantáneo por que la acción
delictiva se consuma en el mismo momento de su realización y es perseguirle
únicamente por la petición de la parte ofendida. (En este delito no existe
VIOLENCIA).
En el caso de abuso sexual infantil, los fenómenos que se
desencadenan tienen que ver con trastornos en el desarrollo psicosexual. Una
dificultad en la relación madre-hija puede complicar el riesgo para el abuso
sexual infantil y las consecuencias del abuso.2
Signos de posible abuso sexual [editar]
Cambios comportamentales abruptos.
Heridas inexplicables, especialmente en los genitales y los
senos (en mujeres).
Vestimenta rota o manchada.
Problemas de comportamiento inexplicables.
Autoabuso o comportamiento suicida.
Abuso de drogas o alcohol.
Pérdida espontánea de interés en la actividad sexual.
Aumento espontáneo del comportamiento sexual.
Trauma severo.3
Sobre los efectos psicológicos y la evaluación del abuso
sexual, los investigadores David Finkelhor, Lucy Berliner, y Daniel
Schechter tienen trabajos relevantes.
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